viernes, 20 de noviembre de 2015

La chica con la sorpresa en la mochila

No tenía deseos de compartir esta historia por este medio, sin embargo, ha formado parte de mis últimas conversaciones. Hace un par de años átras descubrí que me gusta la fotografía y eso implica viajar, porque una foto debe contar una historia, debe transmitir emociones, sentimientos... y así.
Abril 2015, de manera espontanea decido viajar a Valdivia, Chile. Lo hice en compañia de mi más que amigo PatoLogico, sin saber que ese sería nuestro último viaje juntos.
Tercer día de viaje, decidimos visitar la isla Niebla. Niebla es una localidad costera de la Región de los Rios, Chile, perteneciente a la comuna de Valdivia, se ubica frente al puerto del Corral. Cómo siempre, PatoLogico levantandose tarde, salimos de Valdivia cerca de las 11am, tomamos un bus que nos llevaría al puerto de Corral, nos quedamos dormidos y despertamos pasando 2 kilometros del puerto Corral, regresamos caminando.
Me encanta las emociones fuertes, la adrenalina, muchos asocian adrenalina con peligro, en la mayoría de los casos es así, pero no siempre, es por la adrenalina que me encanta viajar en lanchas pequeñas, sentir como estas rodeado por el mar, ver las olas y sentir lo atemorizante que pueden llegar a ser. Bueno, pillamos una lancha la cual nos llevaría a Niebla, ya estabamos cerca de 8 pasajeros, casi a punto de partir cuando llega una chica de unos 19 años, de aspecto humilde, con los cachetes bien marcados, llevaba una sudadera azul con letras blancas, la sudadera incluía un gorro el cual llevaba puesto. Pero lo que me llamo la atención fue que llevaba una mochila, y la llevaba enfrente cuando normalmente se lleva en la espalda, ádemas la llevaba con sumo cuidado, abranzandola como si la mochila fuese un bebé.
Llega y se sienta en una banca justo enfrente de mi, abre la mochila y lentamente se va asomando un gorro, sigue subiendo y voy descubriendo la cabeza de un gatito. Era un gatito lo que llevaba dentro de la mochila, el gatito no era para nada timido, el gorro era de colo gris con figuras blancas, el gatito gris con rayas negras, tenía una mirada muy expresiva que transmitía tranquilidad, calma, se sentía comodo. Ver esa escena era la definición de ternura, deseaba tanto sacar la camara y capturar ese momento, pero no quería arruinar la escena, si hubiera llevado otro lente especifico para la ocasión, me hubiera alejado y discretamente haber tomado la foto.
Pero así es la fotografía, las buenas fotos son espontaneas y no siempre se toman al antojo del fotografo.
Me guardo esa escena para mi mismo, pasaran los años y seguirá en mi memoria.




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