lunes, 10 de octubre de 2016

Viaje a Mendoza, lo bueno, lo malo y lo feo


La oportunidad de viajar a Mendoza se dio en estos días, terminé el trimestre con buenas notas, se fue el invierno, y se dio la oportunidad de acompañar a una amiga.
Siempre he preferido alojarme en Hostales, son baratos, se adapta a tu necesidad(sólo o acompañado). Sin embargo, en esta ocasión accedí a quedarme en la casa de una amiga de mi amiga, alguien a quien no conocía, pero las amigas de mis amigas ya tienen puntos a favor.
Salimos de Santiago a las 10:30 am, al acercarnos al paso "Los Libertadores" el camino se convierte en toda una belleza, grandes montañas con nieve, montañas imponentes, rodeadas de nube, ver ese paisaje me recordó a varias escenas de la película "El señor de los anillos".
Llegamos al paso, era un caos, cientos de autos iban y venían, estábamos a una altura considerable, estar ahí, en medio del desierto, con esas montañas de color rojo y morado, y con un viento muy helado. Me trajo recuerdos del día en que cruce el desierto en Bolivia, fue una sensación agradable.
Después de casi 5 horas de espera, entre el hambre y el frió, finalmente cruzamos el paso, era ya de noche cuando partimos, el cansancio me venció y dormí todo el resto del viaje.
Foto tomada de: https://www.flickr.com/photos/cretaceo/6305997679/
Foto tomada de:https://www.flickr.com/photos/bs-broas/11597506796/in/photostream/

Foto tomada de: https://www.flickr.com/photos/bs-broas/11596725365/in/photostream/

Alrededor de las 23:00 por fin llegamos a Mendoza, al llegar a una nueva ciudad me gusta observar los grandes anuncios publicitarios, tengo la sensación de que por medio de ellos puedo obtener mucha información de las personas que habitan en esa ciudad, sus gustos, su forma de hablar, el color de la piel de las personas, incluso saber si son racistas o prepotentes, también el estado de animo de la ciudad. Mendoza me pareció una ciudad que está lejos del caos económico, la gente sigue consumiendo, siguen viviendo como siempre lo han hecho.
Llegamos a dormir a la casa de la amiga, al día siguiente me desperté, me duché y salí a conocer la ciudad, me asombró lo económico que es el transporte, me compré una tarjeta y subía y bajada de cada micro que pillaba, eso si la telefonía y la comida si que son caros.
Durante el día solo alcance a conocer el centro y el parque San Martín, un parque que me fascinó, ideal para salir a trotar, andar en bici, o simplemente tirarse en el pasto y respirar ese aire limpio con aroma a vegetación.









Regrese a la casa de la amiga a eso de las 21:00 horas, alcancé a escuchar su incomodidad por quedarnos en su casa, después de un par de cervezas saqué el tema a conversación y efectivamente estaba incomoda, mi amiga y yo teníamos planeado salir a un bar o a un pub a tomarnos unas cervezas, así que apresuré la salida, el ambiente estaba un poco tenso.
La avenida Colón, es la zona donde hay buenos bares y pubs, entramos al Irish Pub, donde degustamos unas buenas cervezas, por cortesía nos sirvieron palomitas de maíz, me encantan las palomitas saladas, odio las acarameladas, por suerte estás eran saladas, así que las disfrute.
Esa noche no tenía ganas de regresar a la casa, preferí quedarme en un Hostal, andaba con el teléfono pero sin Internet, yo sin Internet me siento desnudo, indefenso, asi que preguntando llegué al sector de los Hostales y Hoteles, es increíble pero esa noche no había una sola habitación, después de mucho buscar y ya casi cerca de las 7:00 am, finalmente encontré un Hostal, era un Hostal de mala muerte, se los juro,  pero lo único que quería era dormir. 10 minutos para las 10 am, me despiertan notificandome que debía abandonar el lugar, en ese momento yo con mucho sueño y unos mililitros de alcohol en mis venas, les dije que no me iba a ir, que hicieran lo que quisieran pero ni me iba a ir ni les iba a pagar otro turno, más tarde insisten y finalmente decido salir. Quizás lo mas vergonzoso fue cuando fui al baño, cerré la puerta sin darme cuenta que no tenía manilla, creo que no era el primero en quedarse encerrado, pues noté que la puerta ya tenía una apertura rectangular de unos 40 por 60 cm, así que tuve que hacer unos movimientos y  meter el abdomen para poder pasar por la apertura, la otra opción era gritar hasta que personal del Hostal llegará y me sacaran. Ya dejé mi respectiva reseñas sobre el hostal en las paginas de viajeros.
Regresé a la casa por mis cosas y altiro partí para la terminal de buses, 12:00 pm sale el bus, 21:00, llego a Santiago, 21:30 llego a mi departamento, abrazo a mi camita, realmente la eche de menos, que placentero estar en casa.

Volvería a Mendoza, desde luego, pero con una planificación anticipada


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